Ruta de los Castillos en Cantabria

Recorre la ruta de los castillos de Cantabria en autocaravana
El castillo más grande de toda Cantabria
Se trata de una excursión perfecta para los amantes de la Edad Media y los castillos. Un trayecto que empezaría en Santander, donde tenemos varios castillos que podemos ver, aunque están un poco disimulados en otro tipo de edificaciones
El castillo más grande de toda Cantabria probablemente sea la Catedral de Santander, que en efecto está catalogada como castillo, por la sencilla razón de que éste fue su primer uso. No en vano su aspecto es mucho más recio de lo que corresponde a un edificio de carácter religioso, aunque todo el norte de España está lleno de iglesias que eran también fortines.
Aquí encontraremos vestigios de época romana, como son las termas que se han excavado, así como dos iglesias góticas en que constituyen lo que ahora se llaman la Catedral y la iglesia del Cristo.
El Castillo de San Felipe es lo que hoy es el Banco de España de Santander
La función de este castillo de la Catedral de Santander era defender a la ciudad de los ataques por mar, sobre todo, como uno terrible que se produjo en la época de las invasiones bárbaras. Resulta que unos piratas hérulos, procedentes del norte de Europa, aparecieron súbitamente en la bahía y saquearon Santander. Y se llevaron a un montón de gente cautiva, al estilo de los vikingos.
El Castillo de San Felipe es lo que hoy es el Banco de España de Santander, a los pies de esta catedral y que vigilaba precisamente la entrada y salida de los barcos que atracaban en lo que ahora son los Jardines de Pereda. El entorno del Centro Botín.

La defensa de las poblaciones se realizaba a menudo, también, desde iglesias y otros edificios religiosos y públicos, que también podían estar fortificados.
Las torres fortificadas de Santillana del Mar
Hay más restos de fortificaciones en Santander, de época medieval, pero saltamos a las torres fortificadas de Santillana del Mar. Son varias torres fuertes que controlaban algunos nobles de la localidad y también el oficial mayor del Rey, llamado Merino.
El castillo del rey de San Vicente de la Barquera
Se trata de otra villa marinera como ha sido siempre en su historia Santander, por lo que ha sido siempre muy importante defenderse de ataques de piratas.
Sin embargo, los aventureros de San Vicente de la Barquera no se conformaban con defenderse, sino que eran ellos mismos corsarios españoles que llegaron a remontar el Támesis para amedrentar al rey de Inglaterra.
Cerca del castillo del rey encontraremos, en la misma ciudadela qué domina el estuario de San Vicente, la iglesia gótica que alberga una de las joyas del arte medieval funerario español. La tumba del inquisidor Corro.

La torre de Mogrovejo y del Infantado: dos castillos de película en Cantabria
Se trata de dos fortificaciones bastante imponentes, que controlan las poblaciones en las que se encuentran ubicadas. Básicamente son dos torres del homenaje, como se llamaban entonces, destinadas a controlar una zona muy extensa de territorio. Liébana no deja de ser un pequeño país con su propio microclima y fauna típicos.
Castillo de Argüeso en Campoo
Probablemente sea una de las fortificaciones medievales más grandes y mejor conservadas de todo el norte de España. El típico Castillo completo, con sus murallas exteriores y un cuerpo principal imponente. Además, ha sido rehabilitado por dentro para servir para distintos fines culturales.
Fortificaciones de Santoña
Volvemos a los piratas, los de toda la vida, pero ahora centrándonos en la época de los cañones. Y si en San Vicente de la Barquera se ha encontrado un cañón, sumergido en el estuario, en Santoña podremos imaginar con más detalle toda una batería completa de cañones o, mejor dicho, dos. Un dúo mortal de fortificaciones que podían realizar un fuego cruzado muy eficiente contra cualquier escuadra enemiga que se acercase al puerto.
Cañones de la época de los piratas en el norte de España
Si queremos ver más ejemplos, de cañones de la época de los piratas en el norte de España, no lo dudéis, os recomendamos mucho visitar Zumaya. Allí podríamos observar con mucho detalle cómo estaban colocadas las baterías para repeler cualquier incursión enemiga, por lo general de navíos franceses e ingleses.

El castillo templario de Castro Urdiales
Está población tiene unos orígenes muy remotos y ya era ciudad hace 2.000 años, cuando Flavio Vespasiano la designó como tal. Ni más ni menos que el emperador que destruyó Jerusalén y construyó el Coliseo de Roma.
Como pasa con el resto de las villas marineras de Cantabria, apetecidas por piratas en todas las épocas, el castillo de Castro Urdiales fue fundamental para dar tranquilidad a los vecinos.
Se trata de una fortificación que tiene 2 curiosidades que lo hacen muy especial: por un lado, pues regentado por los templarios, monjes guerreros de la Edad Media que se diseminaron por toda Europa y Oriente Medio.
Por otro lado, su actual uso es como faro para la navegación, al lado de un precioso puente que conecta con una iglesia llena de gárgolas medievales. Y te vas a sorprender con la cantidad y variedad de gárgolas que vas a encontrar en la iglesia de Castro Urdiales.
Todavía hay muchos más castillos de los que podemos hablar aquí. Y no son todos de las mismas épocas. Hay que pensar que por aquí han pasado cántabros, romanos, godos y castellanos. Todos ellos con sus propias necesidades de defenderse, aunque el 90% de las peleas no eran contra enemigos extranjeros. Eran entre los propios nobles y los vecinos de distintas poblaciones y, a veces, entre las propias familias. Por temas de herencias o de honor.

Son muy conocidas las batallas y otros enfrentamientos de la Reconquista, entre reinos cristianos y musulmanes, pero la realidad de ese tiempo era mucho más compleja y a menudo peleaban entre vecinos.